La historia de esta fotografía es a partir de un contratiempo. Una mañana de julio de 2016 perdí un vuelo que salía a las 5:30 de la mañana. Me iban a cambiar a un vuelo de las 11:30 de la mañana y por un error de algún trabajador de alguna aerolínea también lo perdí, así que tuve que tomar el vuelo de las 4 de la tarde. Fue gracias a ese contratiempo que tuve que abordar el vuelo de las 4 de la tarde a Torreón y pude tener esa vista de la ciudad. En pocas palabras, la fortuna del contratiempo cuando se pierde un vuelo.



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